Durante su ultimo Mensaje a la Nación de la presidenta Dina Boluarte, se puede ver que dejó varios temas importantes en el tintero o al aire, como pudimos en la transmision en vivo, Boluarte concluyó su intervención sin leer al menos 15 páginas del texto original, omitiendo compromisos en áreas clave como educación, salud, turismo, relaciones exteriores y justicia, así como referencias pendientes sobre los desafíos del sistema judicial peruano.
Originalmente, el discurso comprendía cerca de 97 páginas, pero la presidenta pasó directamente de la página 81 a la 86, dejando sin abordar parte de las “promesas de avance 2025‑2026” y evitando profundizar en asuntos esenciales para el futuro del país. Una de las secciones omitidas contenía una crítica tácita a la Fiscalía, advirtiendo sobre una posible politización del sistema de justicia:
“Hemos visto que la institución viene siendo tomada por intereses subalternos ajenos al interés nacional”.
Como se observa en Simple Noticias, estas omisiones provocaron reacciones de distintos sectores, incluyendo gremios empresariales que esperaban detalles sobre el shock desregulatorio o la situación de Petroperú. Estos grupos lamentaron que temas clave para la inversión privada quedaran sin respuesta, reforzando la percepción de que el mensaje no abordó de manera integral las prioridades económicas y políticas del país.
El antropologo y especialista en gestión pública Félix Morales Espinoza ha señalado que este recorte refleja la limitada capacidad de comunicación política de la presidenta ante un contexto sensible:
“El mensaje final pudo haber buscado reducir tensiones y enfocarse en una narrativa de estabilidad, pero finalmente deja vacíos importantes que debieron ser abordados”.
La presentación duró poco más de cuatro horas, pero la ausencia de puntos prometidos dejó el mensaje incompleto en comparación con el discurso del año anterior, mucho más extenso, que se acercó a las cinco horas.

Desde Simple Noticias, observamos que este recorte no solo limita la rendición de cuentas esperada en un cierre de gestión presidencial, sino que también refuerza la sensación de desconexión con las prioridades postergadas del país, dejando al público con preguntas sobre los temas que quedaron pendientes.










