Con 79 votos a favor, el congresista limeño José Jerí Oré, de la bancada Somos Perú, fue elegido como el nuevo presidente del Congreso para el periodo legislativo 2025-2026. A sus 38 años, se convierte en el titular más joven del Parlamento en la última década, un hecho que ha llamado la atención de la opinión pública y los analistas políticos.
La lista que encabezó Jerí superó ampliamente a la del almirante en retiro José Cueto, que apenas obtuvo 40 votos. Lo acompañarán en la Mesa Directiva Fernando Rospigliosi (Fuerza Popular), Waldemar Cerrón (Perú Libre) e Ilich López (Acción Popular), en la primera, segunda y tercera vicepresidencia, respectivamente. La sesión, que se prolongó por más de tres horas, contó con la participación de 126 congresistas, además de 4 votos viciados y 3 en blanco… por si alguien pensaba que ya no quedaba espacio para el descontento silencioso.
Sin embargo, la elección de Jerí no solo inaugura una nueva gestión parlamentaria, sino que también reaviva un historial de denuncias que lo vinculan con presuntos delitos graves, incluyendo violencia sexual, enriquecimiento ilícito y cobros irregulares durante su paso por la Comisión de Presupuesto.
La trayectoria política de José Jerí ha estado marcada por alianzas pragmáticas. Llegó al Congreso como accesitario del expresidente Martín Vizcarra, a quien defendió públicamente durante el escándalo de la vacunación clandestina en plena pandemia.

José Jerí en el ojo del huracán
El caso más sensible involucra una denuncia por presunta violación sexual ocurrida durante una fiesta de Año Nuevo en Canta, en enero de 2025. Según el expediente, la jueza que admitió la denuncia ordenó medidas de protección para la víctima y dispuso que Jerí recibiera tratamiento psicológico por su “impulsividad y conducta sexual patológica”.
No obstante, el congresista jamás cumplió con esta medida, lo que derivó en una disposición de la fiscal de la Nación, Delia Espinoza, por el delito de desobediencia a la autoridad. Durante más de cinco meses, Jerí ignoró las citas terapéuticas obligatorias, un incumplimiento que, según el artículo 368 del Código Penal, constituye un delito.
Desde Simple Noticias se observa que esta situación genera un debate crucial: ¿utilizará Jerí su flamante cargo como presidente del Congreso para rendir cuentas, o para blindarse frente a sus denuncias? La ciudadanía y los analistas políticos seguirán muy de cerca los próximos movimientos del legislador, cuyo historial pone en entredicho la transparencia y ética que se espera de la máxima autoridad del Parlamento.










